Don Diocelino vive en la vereda de San Francisco, en la densidad de la selva del pacífico sur colombiano. Un día, llegaron dos hombres blancos preguntando por él y Diocelino sintió miedo, porque la violencia de la región es mucha. Eran Mateo y Urián, dos músicos de Bogotá, que querían conocer a este hombre del que se hablaba en Guapi con mucha admiración, pues es uno de los maestros de la marimba de chonta, junto a Don Silvino Mesa o Don Genaro Torres. Después de echar tragos, Diocelino tocó y cantó currulaos, jugas, bambucos viejos, músicas que llegaron en la memoria de los hombres y mujeres traídos de África y que Diocelino aprendió de oídas, y que de sus manos y su voz salen como si hubiera varios intérpretes y no un hombre solo… Unas amigas de Urián, de la compañía Mapa Teatro de Bogotá, invitaron a Diocelino y a Genaro a participar con ellas en un espectáculo. Así los maestros han viajado hasta al menos 3 sitios: Berlín, Alemania y creo que Europa. Diocelino regresó feliz a los esteros del río Guapi con guitarra, bastón, sombrilla y sus acreditaciones de artista reconocidísimo todavía colgadas en el cuello.

Don Diocelino es uno de los protagonistas de nuestro documental “Cantos de desarraigo”.
0 responses so far ↓
There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.
Leave a Comment