
Pues sí. A Jorge Ruffinelli, Anna Paula de Oliveira y Vïctor Gaviria (nada menos!) les ha gustado esta película que habla del poder de la gente pequeña cuando decide hacer las cosas con sus propias manos.
Muchas noragüenas y felicitaciones al talento y el arte de Yaja, Leida, Brian, Heidi, Mile, Juancho y todo el parche de gente pequeña, a sus mamás, vecinas y demás valientes del barrio, auténticas protagonistas de esta historia. Hurra por el corazón de Helena, Pepe, Cris, Blas y demás gente querida que se metió en este delirio porque también sintieron que algo así merecía la pena. Y claro, arriba ese El Espejo Film Festival y su apuesta decidida por llevar el cine no solo a las salas, sino a las plazas y calles, a los espacios públicos de las muchísimas ciudades invisibles que no solo son el ojo del huracán, el cocktail acrobático que sintetiza “el conflicto” colombiano, sino también el auténtico corazón que permite que aún en medio de tanta infamia, la vida salga adelante una y otra vez…
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